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ARTÍCULOS

  Cuando la Política se hace desde los medios. Reportaje sobre las declaraciones de Moratinos acerca de la implicación de Aznar en el golpe fallido de Venezuela
Pepe Madariaga

El pasado 23 de noviembre, el actual ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, hacía unas declaraciones muy significativas en el programa de televisión 59’ sobre la implicación del anterior gobierno del PP en el fallido golpe de estado perpetrado en Venezuela en abril de 2002. Se trataba de un asunto silenciado desde sus inicios y enterrado hasta ese momento. Recordemos que el 11 de abril de 2002 Venezuela saltó a las primeras posiciones de la agenda informativa internacional por un supuesto levantamiento popular que desalojaba al presidente Hugo Chávez del poder tras una escalonada confrontación política entre diferentes instancias públicas de la sociedad. Un gobierno de vocación y acción revolucionaria se veía directamente enfrentado a una oposición política representada por una patronal que además controlaba al sindicalismo, la Iglesia, una parte del ejército y por casi todos los medios de comunicación del país. Desde el comienzo de este traumático episodio la información que difundían los medios convencionales describía un movimiento espontáneo incomprensiblemente encabezado por una confusa entente de empresarios y sindicatos apoyada por el ejército. Mientras tanto, por Internet fluían mensajes y datos que contradecían la versión oficial del levantamiento popular apuntando a la perpetración de un golpe de estado en toda regla, en el que habían participado los grandes medios de comunicación venezolanos, principal fuente de desinformación sobre el suceso para los medios españoles y del resto del mundo. Desde los primeros momentos, la situación política que vivió el país caribeño era altamente compleja y ambigua, incluso cuando al cabo de las 48 horas los medios convencionales tuvieron que modificar su discurso -no así el tono-, una vez que la propia situación diera marcha atrás.

La relevancia de este golpe frustrado estriba en que el carácter mediático de la trama quedó neutralizado por un despliegue inesperado y espontáneo de comunicación popular alternativa por parte de una considerable parte de la población venezolana que pudo romper el silencio de los medios convencionales a través de los teléfonos móviles y, en menor medida, de Internet. Con el uso de las nuevas tecnologías, los medios comunitarios y contrainformativos pudieron hacer un trabajo de comunicación social que los convirtió en punto de encuentro de las movilizaciones contra los primeros abusos del gobierno golpista y la manipulación mediática de lo que estaba ocurriendo -que en gran medida, formaba parte de un guión urdido en términos mediáticos-, y por tanto, en una pieza fundamental para el fracaso del golpe y la reinstauración de la democracia..

Más de dos años después, algo hizo que el ministro Moratinos decidiera presentar tal denuncia en un escenario particularmente controvertido. No se trataba sólo de una primicia contundente ante las cámaras de televisión sino de una intervención llena de ruido y misterio en un contexto de confrontación acelerada por la presión del segundero y el calor de los focos. Para unos fue un inexplicable fenómeno de incontinencia verbal impropio de un ministro; para otros fue un paso bien medido dentro de una estrategia de ataque contra el anterior gobierno y especialmente contra su presidente, José María Aznar, quien apenas una semana después tenía que dar cuenta de su labor ante la comisión que investigaba los acontecimientos del 11-M; para todos, en definitiva, el protagonismo de la denuncia no recayó en el hecho de que el gobierno español hubiera apoyado un golpe de estado en Venezuela, sino en la torpeza o la maquinación, improcedente en cualquier caso, del dedo acusador. .

Desde el punto de vista de la eficacia comunicativa y de la justicia política, las palabras de Moratinos fueron absolutamente decepcionantes. Prueba de ello es que a pesar de las muchas evidencias sobre el beneplácito del gobierno de Aznar al intento de derrocar a Hugo Chávez, el tema ha vuelto a su sepultura, si es que en algún momento llegó a salir de ella. Irónicamente, todo se quedó en un capítulo más de reproches entre fuerzas políticas, en el que de nuevo se aprovechó para denostar la figura de un presidente democrático que parece que nunca podrá desmarcarse de su sambenito de caudillo bananero, y en el que se llegó a pedir la dimisión de un ministro por el reprobable hecho de decir la verdad..

Son innumerables las pruebas que evidencian las bendiciones del gobierno de Aznar y de los medios españoles al golpe en Venezuela durante el gobierno interino de Carmona. Podemos identificar bastantes factores, sobre todo de tipo comercial y financiero, que implican a nuestro país en el escenario del fallido golpe venezolano con unos intereses difícilmente compatibles con un gobierno poco propenso al neoliberalismo como es Venezuela. Son muchas las grandes empresas de capital español que tienen presencia en el mercado venezolano, especialmente entidades financieras (BBVA o BSCH, petroleras (Repsol YPF), de telecomunicaciones (Telefónica), turismo, etc., en total más de 80 compañías según el registro comercial de España. .

Resulta muy ilustrativa la postura tibia con la que el entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué reaccionó ante los hechos del golpe -más preocupado por el respeto a la libertad de expresión de los medios que por condenar un golpe de estado que acababa de derrocar a un gobierno democrático. España y EE.UU. emitieron el 12 de abril una declaración conjunta en la que afirmaban textualmente que los dos gobiernos “siguen los acontecimientos que se desarrollan en Venezuela con gran interés y preocupación, y en contacto continuo”. Del mismo modo, “declaran su rechazo a los actos de violencia que han causado una cantidad de víctimas, expresan su pleno respaldo y solidaridad con el pueblo de Venezuela y expresan su deseo de que la excepcional situación que experimenta Venezuela conduzca en el plazo más breve a la normalización democrática plena”. .

Por otro lado, el papel de Piqué tenía especial relieve por ser también ministro de turno de la Unión Europea. Según José Manuel Fernández, asesor parlamentario de IU, el mismo día 12, casi dos horas después de la rueda de prensa improvisada en la que Carmona anunciaba su intención de tomar el poder, y casi 6 horas antes de que prestara juramento, la Presidencia española de la UE -anteponiendo sus afinidades con los golpistas a los principios democráticos de los que la UE se reclama- emitió una imprudente declaración oficial en la que manifestaba “su confianza en el gobierno de transición en cuanto al respeto de los valores e instituciones democráticos, con el fin de superar la crisis actual”. Hay que señalar que este comunicado, redactado por Piqué y su departamento de Iberoamérica, sólo fue consultado con los departamentos de Iberoamérica de los restantes estados miembros de la UE, probablemente sin tiempo para su aprobación por los ministros de Asuntos Exteriores correspondientes. Por ello, la responsabilidad de esa declaración es fundamentalmente española. Señalemos también que esta declaración nunca fue traducida a las demás lenguas de la UE, como es obligatorio en estos casos..

También llama la atención el firme respaldo de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) a la efímera presidencia del responsable de Fedecámaras. El informe de IU recoge que fuentes de la patronal española CEOE afirmaron el 13 de abril a Europa Press: “Acogemos su nombramiento con agrado”, en referencia a Pedro Carmona Estanga. Eso puede ayudar a comprender la predisposición frívola e irrespetuosa con la que la mayoría de los medios españoles describieron los graves hechos que estaban sucediendo en Venezuela. Podemos destacar cuatro ejes en el tratamiento manipulador de los medios españoles sobre el golpe: la aceptación acrítica de una supuesta acción espontánea por parte de la ciudadanía para derrocar a un dictador; la adjudicación de las muertes del 11 de abril a francotiradores chavistas y la consiguiente justificación del golpe; la presentación de los rumores sobre la renuncia de Chávez como una noticia consumada que suponía la confirmación del éxito del golpe, así como de su legitimidad, y la subestimación e incluso en algunos casos la omisión de los abusos cometidos durante el breve gobierno de Pedro Carmona; y finalmente, la ocultación de las conexiones internacionales de los sucesos y el encubrimiento de los medios venezolanos en su participación directa en el golpe, así como la complicidad con ellos al situar el origen de la crisis en la libertad de expresión..

Las cuatro líneas nos llevan a concluir que los medios convencionales partieron de un claro favoritismo por las posiciones antichavistas, preferencia que se manifestó en una interpretación casi sin fisuras de los acontecimientos que convertía en levantamiento popular lo que el mismo devenir de los hechos señalaba como un golpe militar auspiciado por los sectores más reaccionarios de la sociedad y muy especialmente, por los medios de comunicación. Sin embargo, la mayoría de los medios oficiales no vio -no quiso o no supo ver- los múltiples indicios que se presentaban de manera accesible en diversos foros alternativos a través de Internet, principalmente. .

De todas las vinculaciones posibles de empresas españolas con el mercado venezolano, las más notorias se dan en el campo de la comunicación. El grupo PRISA es el que más destaca por su participación en los grandes conglomerados mediáticos latinoamericanos, siendo el venezolano Grupo Cisneros su aliado más estrecho y poderoso. PRISA y Cisneros comparten muchos y cuantiosos intereses comerciales en diversos terrenos, especialmente, como no, en el comunicativo. Además de participar ambos en el megagrupo Valores Valbavaria, de capital mayoritario colombiano, tienen acuerdo de colaboración entre sus respectivas plataformas digitales Sogecable y Direct TV, consolidado desde 1996 y al alza desde que se firmara en 2002 el acuerdo para integrar las dos plataformas españolas Sogecable y Vía Digital, dado que Direct TV también es accionista de ésta última..

Es en este escenario de intereses en el que se produce el golpe que, lejos de ser espontáneo, se había planificado detalladamente desde hacía semanas o incluso meses con la connivencia (o al menos el conocimiento) -como muchos foros alternativos e incluso periodistas y analistas internacionales han denunciado- de gobiernos como el de Estados Unidos o España, y especialmente, de los medios de comunicación privados. Esta dimensión del episodio venezolano apenas tuvo presencia en el discurso de los medios españoles durante aquellos días, y la poca que tuvo fue en forma de aceptación acrítica de los gestos institucionales que tendían a consolidar el gobierno de Carmona..

La implicación de España en este episodio fue bastante más notoria de lo que mostraron los medios, llegando a ocultarla absolutamente. En la mayoría de los casos, sin embargo, al tratamiento informativo se le aplicó un sesgo atenuante que convirtió lo que era una bendición institucional de un golpe de estado en una disposición de prudencia y serenidad que decía esperar información sobre los hechos, cuando lo que se deducía de toda la secuencia informativa parecía dar a entender una bienvenida al gobierno ilegal e ilegítimo que acababa de hacerse con el poder.

Fuera por lo que fuera, la tibieza salvó al gobierno y a la gran mayoría de los medios de una equivocación más notoria, que no mayor, pues la bendición del golpe se consumó. Cuando hubo que declararse ante el nuevo giro de la situación, Piqué sólo tuvo que matizar un poco su mensaje e insistir con más tibieza. Eso es lo que hizo al intervenir en el informativo nocturno del sábado en Radio 1: “Debemos ser muy exigentes. No hay que distinguir entre golpes buenos y malos, pero tampoco debemos perdernos en un debate terminológico en ese sentido. Es muy importante que se respeten los parámetros de la legalidad internacional y el respeto a la democracia.” (Radio 1, 13 abril: 23.00) .

El mismo mensaje recogía Telemadrid de las palabras de Aznar el domingo 14: “estabilidad, garantías y seriedad”. Más oportunista fue el que destacaba El País de la intervención de Piqué, quien calificó la vuelta de Chávez de “oportunidad para la democracia” (15 abril: pag. 5), mientras que el PSOE criticaba a través de su responsable de política exterior, Trinidad Jiménez, la actitud del Ejecutivo por ser demasiado complaciente con Chávez, por lo que había que entender, como declaró la socialista en Radio 1 el día anterior, que “se mantiene la quiebra del orden constitucional” y que había que celebrar nuevas elecciones. Finalmente, se recogía también la condena expresada por Gaspar Llamazares, quien consideró una vergüenza que un gobierno se una al gobierno de EE UU y presione a la UE para que no haya una condena de un golpe militar”. .

Parece que el fallido golpe venezolano se ha soterrado dos veces: la primera con silencio, la segunda con ruido, en ambos casos, con la complicidad más o menos activa de los medios de comunicación. No sabemos si algún día volverá a resucitar este caso en la agenda informativa, pero sin duda es una más de las asignaturas pendientes que tiene la agenda política..